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La cría de gibón de manos blancas nacida en Terra Natura Benidorm se resiste a dejar la lactancia

17 de noviembre de 2015 Noticias

La cría de gibón de manos blancas nacida en Terra Natura Benidorm se resiste a dejar la lactancia

EL DESTETE, AL IGUAL QUE EN LOS HUMANOS, SUPONE UN PASO DÍFICIL QUE PUEDE CAUSAR CONFLICTOS ENTRE LA MADRE Y LAS CRÍAS

La única cría de gibón de manos blancas (Hylobates lar) nacida en el parque de naturaleza y animales Terra Natura Benidorm, Pau, se resiste a dejar la lactancia materna y comenzar de esta forma su total independencia. Este hecho ha producido conflictos con su madre, Amy, llegando a precisar de una intervención para curar las heridas causadas por la cría.

El paso de la lactancia a la total independencia en la alimentación puede suponer un problema para diferentes especies de animales, al igual que para el ser humano. Es el caso de Pau y Amy, dos gibones de manos blancas que están pasando por la difícil etapa de que la cría deje de alimentarse totalmente de la madre. De hecho, la cría comenzó a comer sólido a los seis meses, y poco a poco fue reduciendo sus dosis de leche materna,  pero el momento de dejar este alimento está siendo difícil.

Al igual que en el ser humano, conforme Pau ha ido creciendo también se ha ido desarrollando su dentadura. A partir de los 6 meses comenzaron a salirle los dientes, hecho que dificulta la toma de leche, puesto que puede producir heridas en la madre. Los dientes de un gibón son mucho más afilados que los de un humano y por ello las heridas producidas son también mayores.

Ante la negativa de Amy a que Pau continúe amamantándose, los dos años es la edad en la que en esta especie se debe dejar por completo la leche, éste le mordió. La madre sufrió una herida considerable en la mama izquierda que precisó de una intervención por parte de los veterinarios de Terra Natura Benidorm. Amy se encuentra perfectamente recuperada tras la sutura de la herida y el tratamiento antibiótico. Los problemas entre las madres y las crías en este periodo es habitual, pero en esta especie se ha precisado de la ayuda de los cuidadores del parque para evitar que la cría pueda volver a herir a  la madre.

El destete de Pau es imprescindible, no sólo por el bienestar de cría y madre, sino para que ésta pueda volver a quedarse embaraza y así aumente la población de gibones de manos blancas del parque. En la actualidad, hay sólo tres ejemplares de esta especie: dos adultos y la cría.

Los gibones de manos blancas son los más pequeños de los grandes primates y provienen de las selvas asiáticas. Viven entre 30 y 40 años y alcanzan la edad adulta a los 8 años; momento en que abandonan su núcleo familiar, compuesto por tres o cuatro miembros. Un ejemplar adulto puede llegar a pesar entre 5 y 10 kilos y son conocidos por ser grandes braqueadores. Su alimentación está basada en frutos y hojas. Es una especie considerada en peligro de extinción y sus principales amenazas son la destrucción de su hábitat y el comercio ilegal de mascotas.

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