En Terra Natura Benidorm hemos sido escenario en las últimas semanas de un acontecimiento relevante para la conservación animal: el nacimiento de tres crías de tortuga carbonaria (Chelonoidis carbonarius), una especie sudamericana cuya supervivencia en estado silvestre se ve amenazada por la pérdida de hábitat, la explotación para consumo humano y el comercio ilegal como mascota.
Las pequeñas tortugas nacieron tras un proceso de incubación que se prolongó durante tres meses. La eclosión se produjo el pasado septiembre, tras un año de seguimiento y cuidados intensivos por parte de nuestro equipo de cuidadores y veterinarios. Como ocurre en la naturaleza, la hembra había excavado un hoyo de unos 30 centímetros de profundidad para depositar los huevos, lo que dificulta su detección en entornos tanto naturales como controlados. Las crías rompieron el cascarón con ayuda del denominado ‘diente del huevo’, una protuberancia temporal que desaparece poco después del nacimiento.
Desde su eclosión, las tres crías permanecen en un entorno seguro y controlado dentro de la clínica, con temperatura constante entre 24 y 25 ºC y protegidas de posibles depredadores como aves o insectos. Una de las tres tortugas presentó signos de debilidad al nacer, con escasa movilidad, pérdida de peso y falta de apetito. Fue atendida de inmediato en la clínica veterinaria con la aplicación de suero y antibióticos, y actualmente evoluciona de manera favorable.
Aunque ha pasado casi un año desde la eclosión, los ejemplares todavía no han alcanzado el tamaño adecuado. Cuando esto ocurra, las crías se incorporarán a la zona de América, donde conviven actualmente seis ejemplares adultos (tres machos y tres hembras) de entre 40 y 70 centímetros de longitud y con un peso que varía entre 9 y 12 kilos. Aquí en Terra Natura Benidorm estas tortugas reciben una dieta equilibrada y variada, basada en frutas como manzana, pera o papaya, verduras como lechuga, pepino o tomate, además de flores, hojas y pequeñas cantidades de proteína animal, complementadas con suplementos vitamínicos y calcio para garantizar su correcto desarrollo.
No es la primera vez que conseguimos la reproducción de esta especie: en 2007 se registraron cinco nacimientos y en 2008 otras dos crías, lo que consolida nuestra experiencia en el manejo y la cría de tortugas carbonarias. Este nuevo nacimiento reafirma nuestro compromiso con la conservación de la biodiversidad y la educación ambiental, contribuyendo al conocimiento y preservación de especies que, como la tortuga carbonaria, desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. Aunque esta especie aún no cuenta con un estado de conservación definido por la Lista Roja de la UICN, su presencia en programas de conservación y reproducción en centros como Terra Natura Benidorm resulta clave para garantizar su preservación a largo plazo.