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Enriquecimiento ambiental

 

 
Enriquecimiento Ambiental  o el camino hacia la naturalización de las instalaciones exteriores como una herramienta efectiva para potenciar y asegurar la conservación de especies en los zoológicos.

Dentro de lo que constituye la conservación de animales salvajes ex situ en los zoológicos, el enriquecimiento ambiental se convierte en un instrumento imprescindible para mejorar la calidad de vida de cada animal en su instalación exterior y en muchos casos también, dentro de la instalación o cobijos interiores.

Esta sencilla fórmula nos ayudará a visualizar de forma rápida el por qué del enriquecimiento en los parques zoológicos:
Enriquecimiento = calidad de vida = mejora bienestar = reproducción
Conservación ex situ

El Enriquecimiento consiste en proveer a cada especie en su instalación, de aquellos elementos bióticos y abióticos naturales que reproduzcan en la medida de lo posible el medio natural propio de la especie, con el fin de evitar comportamientos aberrantes no naturales.

La Función del enriquecimiento es la de inducir y potenciar un comportamiento lo más natural posible en el animal; de esta manera se le mantiene ocupado, distraído y apartado de la aparición de estereotipias sintomáticas de aburrimiento que desemboquen en un estrés continuo con posible aparición de alguna patología perjudicial para su salud. Un adecuado enriquecimiento de la instalación además de inducir un comportamiento natural en el animal, constituye una herramienta de gran valor para conseguir objetivos de conservación, ya que proveyendo al animal de un entorno natural bien adaptado, se están garantizando sus posibilidades de reproducción y perpetuación misma de la especie.

Existen una serie de consideraciones necesarias a la hora de enriquecer la instalación en la que cada especie va a vivir de forma permanente y va (pretende) a reproducirse. Los procesos claves para acertar con el tipo de enriquecimiento, adaptados naturalmente al perfil ecológico de cada especie, son:

  • Elaboración del perfil ecológico de la especie (tener conocimientos de su historia y valoración de necesidades ambientales primarias y secundarias para enriquecer su recinto: conociendo su historia natural podremos conocer el tipo de hábitat, topografía del terreno y tipo de suelo, sustrato duro o más blando, condiciones de humedad y temperatura, tipo de refugio en el que pernocta o se oculta, vegetación, presencia de agua en mayor o menor cantidad, rocas, troncos, sombras o solana, etc..
  • Determinar la superficie útil de la instalación exterior y determinar la naturaleza y cantidad de elementos de naturalización a introducir.
  • En el caso de animales que pasan gran parte del día en el agua, se deberá diseñar un modelo y un tamaño ideal para que pueda sumergirse todo o parcialmente.
  • Seleccionar los elementos (por tipo y tamaño) con relación a las dimensiones de la instalación.
  • Naturalización de la instalación: buscar la fórmula o combinación de elementos que mejor represente o se asemeje a un sector de su hábitat natural y buscar el máximo parecido a la hora de introducir y colocar los distintos elementos (árboles, troncos, caídos, superpuestos, truncados alternando con rocas, montículos y fosos de tierra, , zonas de mayor densidad de vegetación, predominancia de hierbas altas, o bajas, etc… así hasta lograr la reproducción más parecida o aproximada al medio natural.
  • Seguimientos permanentes de comportamiento y anotación anomalías psíquicas
  • Análisis y estudio de las anomalías
  • Corrección de las anomalías provocadas por factores ambientales externos

Con estas claves es posible crear un mundo mejor, apropiado y digno para las especies animales que alojamos en nuestras instalaciones, y cambiaos también la percepción y apreciación del público

 

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