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El grupo de gibones se consolida con el nacimiento de una tercera cría

21 de septiembre de 2017 Noticias

El grupo de gibones de manos blancas (Hylobates lar) de Terra Natura Benidorm se ha consolidado con el nacimiento de una nueva cría, que no se separa de su madre ni un solo instante. Mientras que su madre Amy se esfuerza en soltarla de su pecho para descansar un poco, el pequeño primate no pierde oportunidad para amarrarse a sus pechos y mamar sin separarse de ella durante el día.

Se trata del tercer nacimiento que los cuidadores y veterinarios consigue realizar de esta especie en cautividad, que se encuentra en peligro de extinción. El grupo que convive en Terra Natura Benidorm está formado por cinco ejemplares, los progenitores Amy y Shantou, y sus tres hijos: Pau de seis años, Cao de dos años y la pequeña cría que, de momento, no tiene nombre porque los cuidadores aún no han podido determinar su sexo.

No será hasta dentro de un año cuando la cría comience a emanciparse de la madre. Los gibones, al igual que la mayoría de primates, permanecen cogidos a su progenitora durante más de un año. Tanto el padre como los hermanos interactúan con la madre y el nuevo miembro del grupo, de manera que el padre ejerce un papel más de vigilancia y protección del grupo, y los hermanos de curiosidad hacia el pequeño. Amy consiente estos acercamientos marca de vez en cuando su posición.

El proceso que siguen estos ejemplares hasta llegar a soltarse de su progenitora por completo es largo, de varios meses. Inicialmente sueltan una mano para intentar coger alguna rama, hoja o comida de la madre. Posteriormente, empiezan a soltar dos extremidades para ir cogiendo fuerza en brazos y piernas. Llega un momento en que siguen cogidos de una mano de la madre, mientras utilizan los otros tres miembros para interactuar con el ambiente. Y finalmente se sueltan por completo y realizan sus primeros desplazamientos en solitario. Estos primeros desplazamientos no duran más de unos segundos y las crías vuelven rápidamente con su madre donde se siente seguros.

El estado de salud de la cría ha sido bueno desde que nació, por lo que no ha sido necesaria la intervención de los veterinarios y cuidadores en el proceso de cría. De momento, el equipo de expertos no ha intervenido para ver el sexo de la cría con el fin de evitar un posible rechazo de la madre hacia la nueva cría. Esta especie constituye grupos familiares de unos 12 individuos, que abandonan el grupo cuando llegan a la madurez y desean formar su propia familia.

Los gibones de manos blancas habitan en las selvas de sudeste asiático y se caracterizan por el contraste entre su pelaje marrón y el color blanco de sus manos y cara. Se trata de una especie monógama, es decir, el macho y la hembra permanecen juntos de por vida. Otra de sus características es el modo en el que se desplazan por los árboles con los brazos, conocido como braquiación. Gracias a ello pueden alcanzar velocidades de hasta 50 kilómetros por hora. No obstante, en ocasiones, se puede ver cómo se desplazan por el suelo con los brazos en alto por detrás de la cabeza para evitar tropezar.

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